
Cuarzo frente a cerámica: ¿Cuál lámpara de calor es realmente eficaz para los lechones?
Si está preparando sistemas de calefacción para las jaulas de los lechones, probablemente haya visto dos opciones principales: emisores de cerámica o lámparas infrarrojas de cuarzo.
Para muchas personas, la cerámica sigue siendo la opción “confiable y tradicional”. Pero, honestamente, su funcionamiento es un poco lento. Estas lámparas necesitan tiempo para calentar el aire que las rodea. Se tarda mucho en que comiencen a funcionar, y al final se gasta mucho dinero solo para calentar la habitación, en lugar de a los propios lechones.
Así es como funcionan las lámparas de cuarzo.
Las lámparas de cuarzo utilizan radiación infrarroja. En términos sencillos: el calor se transmite en línea recta. No afecta al aire; va directo hacia los lechones.
Dado que utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza alrededor del filamento, estas lámparas alcanzan su temperatura objetivo casi al instante en que se encienden. No hay tiempo de espera, ni pérdida de energía.
Por qué prefiero el cuarzo sobre la cerámica
Las lámparas de cerámica son, básicamente, bloques grandes y pesados de arcilla. Retienen el calor durante mucho tiempo después de apagarse, lo cual las hace poco prácticas.
El cuarzo, por su parte, permite un mayor control. Se pueden conectar a un termostato, y se encenderán y apagarán al instante. No hay retraso alguno.
Y hablemos de su durabilidad. Las lámparas de cerámica baratas tienden a romperse cuando la temperatura cambia rápidamente. Nuestros tubos de cuarzo están diseñados para soportar esos cambios sin problemas. Pueden seguir generando calor de manera constante durante miles de horas.
Algunas cosas a tener en cuenta
Su instalación es fácil. Simplemente se insertan en los enchufes estándar, se conectan al panel de control, y listo.
Pero hay un problema: el cuarzo es vidrio. Es frágil. Si un lechón lo empuja o un trabajador choca contra el tubo, este se romperá. No olvide usar jaulas protectoras.
Además, debido a que el calor es muy intenso, es necesario ajustar la altura adecuada de las lámparas. Si se cuelgan demasiado bajas, quemarán la piel de los lechones. Si se cuelgan demasiado altas, se perderá ese efecto infrarrojo tan eficaz. Tómese un momento para calibrar la distancia adecuada; eso marca toda la diferencia.